Características que hacen a un auto deportivo
1. Suspensiones
Por norma general, los muelles y los amortiguadores están diseñados para reducir al máximo el impacto generado en la carrocería tras el paso por vaivenes y baches. Una suspensión deportiva sacrifica un poco la amortiguación para añadir estabilidad y precisión a la hora de atacar tramos revirados a alta velocidad. Lo que significa que el recorrido de la suspensión es menor que la de un turismo convencional.
De ahí que los coches deportivos sean más incómodos a la hora de circular por carreteras mal asfaltadas o bacheadas. Así que mucho cuidado a la hora de atacar los baches, las suspensiones deportivas están pensadas para minimizar el movimiento de la carrocería cuando hay un cambio de viraje, se acelera a fondo o se frena de golpe.
2. Motor
Los motores de los coches deportivos están diseñados para ofrecer prestaciones por encima de la media de los motores convencionales, es decir, no piensan en el ahorro de combustible. De hecho, estos motores están reforzados para aguantar el estrés extra al que están sometidos cuando alcanzan determinadas revoluciones por minuto.
Una característica de la conducción deportiva es conducir a altas vueltas, es decir, un coche deportivo por debajo de las 3.000 rpm se ahoga. De ahí que los motores que visten estos vehículos, estén preparados para responder eficientemente a altas vueltas (disparando en algunos casos el turbo).
Los motores en V son aquellos en que los cilindros están dispuestos uno enfrente del otro con el fin de mejorar el rendimiento. Hay algunos motocicletas que los visten, sin embargo, en los turismos lo habitual es encontrarlos de 6,8 o 12 cilindros.
3. Transmisión
El sistema de transmisión de un coche basa sus funciones en permitir que lleguen a las ruedas motrices la potencia necesaria para moverse. Para ello, conviene que esté bien preparada para soportar la agresividad de una conducción deportiva (ya sea automática o manual).
Por norma general, un purista te dirá que optes por una caja de cambios manual, no obstante, a día de hoy la gran mayoría de vehículos deportivos de alta gama fabrican sus modelos partiendo de un cambio de marchas automático. Es cierto que una caja de cambios manual es más emocional, sin embargo, el cambio automático no “maltrata” tanto la transmisión de este tipo de coches.
Los deportivos compactos y utilitarios suelen ser más satisfactorios de conducir con transmisiones manuales.
4. Neumáticos
Para circular rápido sobre asfalto seco se utilizan neumáticos blandos y más anchos en el eje motriz para generar más agarre (más superficie, mayor agarre).
Por consiguiente, los deportivos están calzados con neumáticos de perfil bajo para poder responder con garantías al sistema de frenado que requieren las prestaciones del vehículo. Una de las características más importantes de un deportivo es que tengan grandes discos de frenado con ostentosas pinzas y que estén perforados para no acumular calor. Piensa, ¿de qué sirve poder alcanzar los 270 km/h si luego no puedes frenar con garantías en pocos metros? Por muy gracioso que pueda parecer, los frenos definen en gran medida si un coche es deportivo o no.
5. El Chasis
El chasis es la estructura interna que sostiene, forma y arma de rigidez al coche. El chasis o bastidor mantiene sujetos todos los componentes mecánicos incluyendo la carrocería. Para evitar confusiones la carrocería es la estructura externa de un automóvil.
Centrándonos en el chasis, la estructura interna de un deportivo difiere mucho que la de cualquier otro turismo convencional. En consecuencia, los fabricantes de este tipo de vehículos centran sus diseños en la búsqueda de ligereza y rigidez, con el objetivo de producir una unidad rápida y dinámica. Por esta razón buscan siempre un centro de gravedad bajo; a cuanto menos distancia con respecto al suelo y más centrados estén los pesos, más aplomo y estabilidad sobre el asfalto tendrá a altas velocidades.
6. Dirección
Para muchos conductores la sensación al volante lo es todo, la deportividad para algunos es esa sensación irrepetible al volante de control total y absoluto del coche. Por esta razón, cuando conducimos un coche deportivo a altas velocidades lo que se le pide es una buena respuesta a la trazada, lógicamente antes debes aprender a trazar, pero la sensación al volante debe ser de control absoluto del vehículo.
En consecuencia, una buena dirección depende de una variable muy importante, la de multiplicación. En términos generales, la variable de multiplicación se la define como la relación entre el giro del volante y el cambio de dirección de las ruedas; a mayor de multiplicación menor será el esfuerzo a vencer a la hora de girar el volante.






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